Verde como su bandera. Ese es el color del paisaje ondulado entre pueblos coloridos, propios de Risaralda, que al recorrerlos contagian de esperanza con la pujanza y amabilidad de sus gentes.

Risaralda es un departamento que se caracteriza por la diversidad de sus paisajes, su riqueza natural, cultural y étnica; la magia de sus montañas y por ser el origen del mejor café del mundo.

Los aromas de la tierra cafetera atraen al mundo entero para conocer sus tradiciones culturales. Para ello, se cuenta con diferentes rutas verdes y montañosas, entre haciendas y sembrados de café, donde se puede aprender más sobre el proceso de la recolección del grano, y su transformación al sabor más suave

Está ubicada en el corazón del Paisaje Cultural Cafetero. Cuenta con catorce (14) municipios privilegiados por la naturaleza y bosque modelo.

Risaralda ofrece una experiencia única en avistamiento de aves. Recorridos por caminos emblemáticos y rutas ideales para el parapente, el torrentismo y el biciturismo; actividades especiales que se realizan en el departamento, en municipios rodeados del sistema montañoso característico de los Andes Colombianos.

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La configuración espacial del territorio occidental colombiano, especialmente el centro y norte del Paisaje Cultural Cafetero, donde se sitúa Risaralda, es producto de diversos procesos de poblamiento.

Si bien, jurídicamente su historia es bas­tante corta -no más de medio siglo-, se estima que a la zona del actual departa­mento de Risaralda ingresaron humanos cazadores y recolectores, según vestigios hallados de más de 10.200 años.

Estos antiguos humanos llegaron a la región usando, como rutas de pobla­miento, los valles de los ríos San Juan y Cauca, corredores biológicos que les permitieron pasar de un bosque seco tropical a una región de bosque hú­medo, donde encontraron unas condi­ciones de vida apropiadas.

El cambio en el clima influyó para que los antepasa­dos aprendieran a cultivar sus alimentos y adoptaran la alfarería como una ma­nera de expresión e interpretación del cosmos y los fenómenos naturales, a la vez que suplían con ella algunas necesi­dades básicas cotidianas.

Mientras gastaban su tiempo buscando las mejores arcillas para sus trabajos en cerámica y oro, se convirtieron en so­ciedades sedentarias, como las agroal­fareras que existieron durante el pe­riodo quimbaya tardío, y que vivían en la zona cuando llegaron los conquista­dores españoles, en 1537, con Sebas­tián de Belalcázar.

A partir de ese momento fueron varias las expediciones que irrumpieron en es­tas tierras que pasaron desapercibidas para los intereses españoles. Entre las incursiones se destacan las de Juan de Badillo, Bernal y Graciano, y la del maris­cal de campo Jorge Robledo.

Fundación de pueblos en la región

A lo largo de dichas gestas conquista­doras se fundaron algunos pueblos en la región, pero el desinterés por el terri­torio predominó hasta mediados del si­glo XIX, época en que estas tierras co­braron especial interés para la expan­sión de la siembra del café, producto de la colonización antioqueña que marcó el inicio del desarrollo agroindustrial que, aún hoy, este departamento lidera.

La gesta antioqueña de construir cami­nos hacia el sur fue una empresa ardua que se llevó a cabo durante el siglo XIX y que significó la expansión de la fron­tera agrícola y, por  consiguiente, la cons­trucción de una patria totalmente reno­vada, gracias al espíritu aventurero y al tenaz esfuerzo de familias antioqueñas emprendedoras que sembraron en la re­gión el auge económico y comercial.

La memoria

Conscientes del legado histórico, los risaraldenses han mantenido y ade­cuado varios espacios para que el tu­rista pueda observar y aprender sobre las tradiciones y diversas culturas que a través del tiempo habitaron estas tierras.

El viajero se puede encontrar con vesti­gios bien conservados, como una tumba arqueológica en medio del nuevo edifi­cio de la facultad de Artes de la Univer­sidad Tecnológica de Pereira; la colec­ción arqueológica que se encuentra ex­hibida en la sala Caragabí, ubicada en el edificio Lucy Tejada, en Pereira; el mu­seo Eliseo Bolívar, de Belén de Umbría, que conserva una gran cantidad de pie­zas arqueológica.

También se puede encontrar el edifi­cio de Rentas Departamentales, que da cuenta de la arquitectura republicana; la catedral de Nuestra Señora de la Po­breza, recién restaurada; y un sinnúmero de poblados, calles y callecitas, hacien­das cafeteras, casas y balcones que na­rran las leyendas épicas que sucedieron entre estas verdes montañas.

Cronología

  • 1537. Llegada de Sebastián de Belal­cázar a la región.
  • 1563. El territorio perteneció a la Real Audiencia de Quito.
  • 1820. La región estuvo sujeta a la provincia de Popayán.
  • 1825. Pasó a ser parte del departa­mento de Cundinamarca.
  • 1857. La zona formó parte del Estado Federal del Cauca.
  • 1863. El 24 de agosto se funda la Villa de Pereira, capital departamental.
  • 1905. El territorio fue anexado al departamento del Viejo Caldas.
  • 1966. El primero de diciembre, por medio de la Ley 70, Risaralda fue declarado como un departamento independiente

La diversidad geográfica y cultural de Risaralda facilita una amplia gama de productos turísticos que redundan en beneficio y satisfacción de todos los gustos, necesidades de entretenimiento, descanso y placer de los visitantes.

Ecoturismo y paisaje

Gracias al sistema departamental de áreas naturales protegidas, en Risaralda la oferta ecoturística es amplia para los que buscan el contacto con la naturaleza en estado puro y de conservación.

Con la compañía de un guía especializado se pueden recorrer caminos reales, realizar caminatas de interpretación ambiental, hacer avistamiento de aves y camping, entre otras actividades; La mayoría de las reservas cuentan con buena infraestruc­tura para la prestación de servicios que generalmente incluyen alimentación, alojamiento y guianza.

El ecoturismo se puede practicar en el Parque Nacional Natural (PNN) (SFF) Otún Quimbaya, los parques re­gionales naturales (PRN) Cuchilla de San Juan, Ucumarí, La Marcada, Barbas – Bremen, Alto del Nudo; los parques municipalesnaturales (PMN) Campoa­legre, Planes de San Rafael, Rionegro, Agualinda, Verdum, Arrayanal, La Crista­lina – La Mesa, Alto del Rey, Cerro de Gobia, Santa Emilia y La Nona.

El PNN Tatamá es el único atractivo na­tural que no cuenta con infraestructura desarrollada para la atención al turista. Sin embargo, es un destino que reúne hermosos paisajes que son imperdibles.

En PNN Tatamá se pueden realizar actividades como observación de aves y caminatas por senderos autorizados. Para ingresar a este parque se debe contar con autori­zación de la administración.

En Risaralda funciona la Federación Co­munitaria para el Ordenamiento y Manejo de las Áreas Protegidas de Risaralda Fecomar. Esta organización de reúne a 18 ONG de los diferentes mu­nicipios en los cuales se localizan las 15 áreas de reserva donde se pueden realizar ac­tividades ecoturísticas.

Cultura e Historia

Montañas cultivadas de café y caña, guaduales en los valles, leyendas indí­genas, arrieros, calles reales, puertas, ventanas y balcones típicos de la arqui­tectura antioqueña, y hasta los “yipao”, vehículos de la marca Jeep, que van ati­borrados de cosas, configuran un pai­saje único en Colombia.

En cada rincón de estas tierras se en­cuentran vestigios de lo que fue la cul­tura Quimbaya, a la que se puede ac­ceder a través de las colecciones con­servadas en el museo Eliseo Bolívar, de Belén de Umbría; en la casa de la cultura de Santuario; el museo Alboín Gómez, de Apía; el museo Xixaraca, de Quin­chía; la casa de la cultura de Marsella; y el Centro Cultural Metropolitano Lucy Te­jada, en Pereira.

La herencia del patrimonio material e in­material de la región es estimulada por los eventos artísticos y culturales de cada uno de los municipios, donde se dan cita las tendencias tradicionales y contempo­ráneas. Esta riqueza cultural e histórica atrae cada vez más a los visitantes, que encuentran en estos productos el com­plemento ideal para una buena expe­riencia de viaje en el departamento.

Deportes y Aventura

La diversidad de escenarios natura­les en el departamento lo convierte en un destino privilegiado para la práctica de deportes de riesgo y aventura. Rutas para ciclomontañismo, parapente, cable vuelo, escalada, rapel y torrentismo, con expertos lo llevarán a vi­vir experiencias inolvidables.

A cada paso, la adrenalina y el placer se mezclan con la belleza del paisaje, ge­nerando emociones a los que se atreven a mirar la geografía desde el vértigo y la velocidad.

Compras

La pujanza de este departamento se consolida en su capital, Pereira, y en el potencial comercial de manufacturas, textiles, alimentos y bebidas. Este vigor mercantil se debe a la privilegiada ubi­cación que tiene la ciudad en el centro de las tres principales ciudades del país: Bogotá, Medellín y Cali.

Centros comerciales, boutiquesoutlets, artesanías, hacen parte de la gran oferta de productos que se pueden adquirir a muy buen precio en Pereira.

Agroturismo – Turismo Rural

El viajero que recorre Risaralda encuen­tra lugares en los que se percibe el olor a café y el dulce de la caña en sus cam­pos.

La cultura cafetera tiene consigo un legado histórico y cultural que reside en las fincas cafeteras tradicionales. Visitar­las le permite al turista aprender sobre el cultivo, cosecha, secado, tostado y pre­paración del café, mientras disfruta de su sabor en una rica taza; además aprende de la cultura paisa, su tradicional arriera y su inigualable gastronomía.

Así como lo amargo necesita de lo dulce, las moliendas de caña también cautivan al visitante para que conozca, de primera mano, el proceso de la pa­nela, desde el corte hasta la miel, mate­ria prima que se solidifica para endulzar las mesas de los hogares.

El sabor de la tradición cafetera y pane­lera representa para la región una joya turística, que, acompañada de una va­riada y amplia oferta de finca hoteles, le permiten al turista disfrutar de todo lo referente al tema agroindustrial del de­partamento.

Turismo Religioso

En Santuario se destaca la ce­lebración de la Semana Mayor, en la que sus cuadros bíblicos son representados en vivo. Los feligreses risaraldenses, con regularidad, peregrinan hacia la basílica menor Nuestra Señora de las Victorias, ubicada en Santa Rosa de Cabal, y al santuario de la Virgen del Jordán, ubi­cado en el km 7 de la vía que conduce de Pereira a Armenia.

En la capital del departamento es impor­tante la celebración de la Semana Santa, con un ritual que incluye imágenes de valor y belleza incalculables. Esta tradi­ción religiosa fue introducida hace más de 50 años por miembros de la co­munidad de los Misioneros Cla­retianos devotos de la Virgen María.

Esta costumbre católica engalana las calles céntricas de la capital, con perso­najes y cuadros a la usanza española. Cargueros, síndicos, cofradías, campa­ñeros, penitentes, caballeros del Santo Sepulcro, damas de la soledad y samari­tanas vierten un hálito de paz y santidad sobre la ciudad.

La catedral Nuestra Señora de La Po­breza, en Pereira, es otro lugar religioso que ofrece un espacio de oración, enriquecido por un templo de gran valor arquitectónico.

Salud y Termalismo

Risaralda, y específicamente su capital, vienen trabajando de la mano de Proex­port en la oferta de servicios de salud que garanticen calidad y seguridad a las personas del interior y el exterior que buscan tratamientos odontológicos, of­talmológicos y cirugías estéticas.

Esta oferta se complementa con las dis­tintas fincasboutique, que sirven como lugares ideales para las temporadas de recuperación que merecen los pacien­tes luego de las intervenciones médicas.

Cabe destacar que el departamento de Risaralda tiene el privilegio de contar con las me­jores aguas termales de Colombia, ubi­cadas en el municipio de Santa Rosa de Cabal. El termalismo es un producto es­pecializado con fines en temas de salud, descanso y diversión.

Risaralda es un departamento con fantásticas características en sus 14 municipios

  • 930.523 hab.
  • Entre -10 y 24 °C.
  • Desde 890 hasta 4.965 m.s.n.m.
  • Latitud 4° 41’ 36” y 5° 30’ 00” norte
  • Longitud 75° 23’ 49” y 76° 18’ 27” oeste

Municipios

Risaralda cuenta con 14 municipios: Pe­reira, Apía, Balboa, Belén de Umbría, Dosquebradas, Guática, La Celia, Mar­sella, Mistrató, Pueblo Rico, Quinchía, Santa Rosa, Santuario y La Virginia.

Geografía, límites e hidrografía

Al territorio risaraldense lo enmarcan las cordilleras andinas que atraviesan el de­partamento de sur a norte: la Central, en el oriente, y la Occidental, en el extremo occidente y en el centro de las dos cordi­lleras se forma el valle por el cual baja el Río Cauca.

Las máximas alturas departamentales son: el nevado Santa Isabel en la cordi­llera Central, con 4.950 m.s.n.m. ; y el Ce­rro Tatamá en la cordillera Occidental, a 4.200 m.s.n.m.

Los más grandes ríos que bañan estas tierras son el San Juan y el Cauca. El pri­mero, tiene como principal afluente al Río Tatamá y su cuenca hidrográfica ocupa el 30% del departamento. De los ríos que vierten sus aguas al océano Pacífico, el San Juan es el más caudaloso de Su­ramérica.

El Río Cauca por su parte, tiene como afluentes principales a los ríos: Risaralda, el OpiramáLa ViejaOtúnQuinchía, Campo Alegre y San Fran­cisco. La cuenca hidrográfica del este comprende el 70% del territorio risaral­dense y es aprovechada en gran parte para tierras de cultivo y pastoreo.

La parte alta del Río Otún, situada so­bre la cordillera Central, alberga a la La­guna del Otún, madre de aguas del río que lleva el mismo nombre. Esta cuenca surte los acueductos de Pereira y otros municipios de Risaralda, Caldas, Quin­dío y Tolima.

Los límites departamentales son: al norte, Antioquia y Caldas; al oriente, Caldas y To­lima; al sur, Quindío y Valle del Cauca, y al occidente, el departamento del Chocó.

Naturaleza, fauna y flora

Tres grandes corredores ambientales son ejes fundamentales para el ecosis­tema de la región:

El corredor de la cor­dillera Central, que incluye el PNN Los Nevados; el corredor de la cordillera Oc­cidental, que incluye el PNN Tatamá y el Parque Regional Natural Cuchillas de San Juan; y el corredor ambiental de los ríos Cauca y el Risaralda, de gran impor­tancia para el asentamiento de la pobla­ción y cultivo, dadas las condiciones de fertilidad de los suelos.

El 44% del departamento tiene una co­bertura de bosque natural y/o secunda­rio de tipo andino, subandino, altoandino y páramo. Cerca del 28% del territorio co­rresponde a cultivos semipermanentes o permanentes; el 22% a pastos; el 4% vegetación natural arbustiva; el 2% res­tante no posee cobertura vegetal, ya que son suelos urbanizados.

Risaralda también es lugar de hábitat de pumas, osos de anteojos, dantas de pá­ramo, venados, armadillos y una gran can­tidad de especies de reptiles, anfibios y aves endémicas y migratorias, que viven en las áreas de reserva y conservación.

El 32% del territorio risaraldense está bajo alguna figura de protección. Ello se representa en 3 parques nacionales na­turales, 5 parques regionales naturales, 11 parques municipales naturales y 2 áreas de manejo especial étnico.

Población

El 80% de los habitantes de Risaralda se asienta en las cabeceras municipa­les, el 20% restante vive en el campo. Los grupos humanos que pueblan este territorio son los mestizos (92%), afrocolombianos (5%), indígenas embera chamí (3%).

Pereira ha sido centro de atracción para poblaciones migrantes de otras partes del país. En el año 2003, de los 415.110 inmigrantes que habi­taban la ciudad, el 25,2% provenía de otros municipios del departamento; el 26,1% de Caldas, el 15,1% del Valle del Cauca; el 9,6% de Antioquia; del Quindío el 7%; del Tolima el 4,4%, en tanto que de la capital del país provenía un 3,8%.

Clima

Las temporadas de verano van de diciem­bre a febrero y de junio a agosto. El de­partamento cuenta con cinco pisos térmi­cos, desde el cálido, en los valles de los ríos San Juan, Cauca y Risaralda; hasta las nieves perpetuas, en el nevado Santa Isabel. El 60% de Risaralda está ubicado en el piso térmico templado, con tempe­raturas que oscilan entre 18 y 24 °C.

El clima del departamento de Risaralda está influido por las masas de aire hú­medo provenientes del Pacífico, que cho­can contra la cordillera Occidental y la depresión del río Cauca. Esto sugiere que en la región se presenten dos ten­dencias climáticas bien marcadas; una muy húmeda en la vertiente occidental y otra húmeda, tendiente a seca, en la ver­tiente oriental.

Parques nacionales

En Risaralda se identifican tres zonas regidas por la Unidad de Parques Na­cionales Naturales de Colombia: El PNN Tatamá, sobre la cordillera Occi­dental; el PNN Los Nevados, en la cor­dillera Central; y el Santuario de Fauna y Flora (SFF) Otún Quimbaya.

Aunque la cultura aborigen fue casi ani­quilada, nombres como Tatamá, Mis­trató, Anserma, Otún, Consota son pala­bras de origen indígena que dominan la geografía, bien sea para municipios, la­gunas, ríos o valles.

Cultura indígena

Entre el año 500 a.C. hasta el 1540 d.C. los indígenas habitaron principalmente en las zonas templadas. Vivían de la agricultura, la caza, la pesca y la recolección de frutos silvestres, insectos y caracoles. Cultiva­ron maíz, fríjol y batata. Para evitar las ava­lanchas de tierra y la erosión, construye­ron canales en el sentido de la pendiente para hacer fluir el agua. Después de varios años cambiaban de lugar sus sementeras y así dejaban descansar el suelo. Además extrajeron oro y sal, hilaban, tejían y trabajaban la arcilla y los meta­les. Parte de esta producción la utiliza­ban para intercambiar con grupos veci­nos y lejanos.

Con la llegada de los españoles, los gru­pos indígenas fueron casi exterminados, debido a la persecución y esclavitud a la que estuvieron sometidos durante la Co­lonia. Muchos murieron por el efecto de las enfermedades que trajeron consigo los invasores. Hoy, apenas el 3% de la población del departamento es de origen indígena. Es­tos descendientes aborígenes habitan en el resguardo indígena embera chamí, en el municipio de Mistrató.

Aunque la cultura aborigen fue casi ani­quilada, nombres como Tatamá, Mis­trató, Anserma, Otún, Consota son pala­bras de origen indígena que dominan la geografía, bien sea para municipios, la­gunas, ríos o valles.

Colonización antioqueña

Risaralda es habitada por gente trabaja­dora, que fundamenta su economía en el comercio, la minería y la agricultura. Se­res apegados a la familia y las buenas costumbres que profesan un amor de­voto por la tierra y sus cultivos de café, caña, maíz y fríjol. Esto es parte del le­gado que dejó la colonización antio­queña, notorio cuando se conversa con cualquier poblador de la región.

Los risaraldenses son descendientes de colonizadores que llegaron al territorio atraídos por un lugar mejor, en el cual pu­dieran criar a su descendencia con un es­píritu libre, emprendedor, ahorrativo, con­quistador y andariego.

Esta raza de hombres y mujeres forjó un departamento con sus pueblos de ca­lles reales, casas que aún hoy se pue­den contemplar en las plazas de pueblos como Marsella, Santa Rosa de Cabal, Pe­reira y Apía. También se ven el carriel, el poncho y las alpargatas.

La colonización antioqueña consolidó una cultura de seres caminantes, que se representó en los arrieros, quienes unie­ron al occidente colombiano con el resto del país. A los antioqueños también se les debe el uso actual de los ponchos, el carriel, las alpargatas, el machete, el sombrero, y la mula como compañera inseparable del arriero.

El café

Desde su llegada al territorio, a mediados del siglo XIX, el café es el producto agrí­cola que simboliza la prosperidad de Ri­saralda. Sin duda, el principal producto que le da sustento a la economía local. En la actualidad, Risaralda cuenta con 66.000 ha de tierra cultivada en cafetales.

Este producto agrícola no sólo simbo­liza la riqueza departamental, es portador de una carga cultural que inunda a todas las poblaciones. Razón por la cual, al via­jero siempre lo reciben con un tinto y una buena historia que lo obliga a sentarse y disfrutar de la bella panorámica que le ofrece la plaza principal de cualquier mu­nicipio risaraldense. Allí se nota que café es el nombre principal o, al menos, el acompañante de muchas fiestas, luga­res, plazas, parques, bares, restaurantes, almacenes, hostales, empresas, etc.

Los yipaos

Un caso curioso es la utilización del jeep Willys de la Segunda Guerra Mundial, para el transporte de carga y pasajeros. Estos vehículos llegaron al territorio en los años 50 para ayudar en la expansión de la pro­ducción cafetera quedándose arraigados en la cultura popular del departamento.

Es pintoresco admirar estos campe­ros que llevan todo tipo de carga, al igual que pasajeros. Es tal la penetra­ción, que con el tiempo apareció la pa­labra yipao, que significa todo con lo que puede cargar un jeep: costales de café, enseres de una casa, animales y personas.

El folclor

Los ritmos y aires musicales del territorio risaraldense quedaron delimitados y de­finidos en el siglo XIX. El compás de las gaitas y caracoles de los aborígenes se mezcló con el ritmo de los tambores afri­canos y la musicalidad de salón de la Eu­ropa monárquica del siglo XVI. Esta fu­sión de melodías dio origen al bambuco, la guabina, la danza y la contradanza.

Gran parte de la historia musical del de­partamento se escribió entre la calle 15 con carreras 6 y 7 de Pereira, en el fa­moso bar Páramo. Allí los músicos se reunían para ofrecer serenatas, creán­dose así toda una cultura del bambuco, el pasillo, el bolero y el vals, ritmos aún vigentes, pese a que el bar ya no existe.

El mayor representante del folclor risaral­dense, y en especial del bambuco, fue Luis Carlos González, poeta y compo­sitor. Algunas de sus obras son: Aguar­diente de cañaAntioqueñitaLa ruana, entre otros éxitos que aún hoy son recor­dados. Anualmente, los primeros días de noviembre se celebra en Pereira el Con­curso Nacional del Bambuco, organizado por la Fundación Luis Carlos González.

La industria

El departamento basa su comercio en la producción de los alimentos, bebi­das, confecciones, textiles, madera y calzado. En Risaralda operan cerca de 1.800 industrias registradas que contri­buyen al bienestar y desarrollo econó­mico de la región, por ello, la actividad comercial es una tradición arraigada en los habitantes. Es común encon­trar gente emprendedora iniciando o abriendo nuevos negocios.

El oro

La cultura quimbaya, entre los siglos IV a.C y el XVI d.C, se caracterizó por el ma­nejo y dominio de una de las técnicas avanzadas de la orfebrería en el conti­nente americano. Los quimbayas elabo­raron los objetos en oro más destacados del patrimonio cultural que hoy identifica a los colombianos. Parte de estas obras se pueden apreciar en la colección del Museo del Oro de Bogotá y en el Mu­seo del Oro Quimbaya, en la vecina ciu­dad de Armenia.

Para estos antiguos habitantes el metal era un elemento sagrado, pues creían que se relacionaba con la renovación de la vida, de ahí que acostumbraran a en­terrar sus muertos con artículos fabrica­dos en oro.

La explotación minera de oro que se rea­liza en Quinchía, Mistrató y a lo largo de los ríos San Juan, Risaralda y Cauca in­fluye en la economía departamental en no más del 2% del producto interno bruto.

La culinaria del departamento es tan diversa, exótica y cautivadora como lo son su geografía e historia. En cada uno de los 14 municipios el viajero encontrará una amplia oferta de platos.

Es un recorrido por las texturas, aromas y sabores propuestos por las manos amoro­sas de los mejores cocineros de la región.

“Un chorizo santarrosano se caracteriza por estar fabricado con carne de cerdo, magra, picada a mano, poco aliño y mu­cho amor”, revelan los herederos de la tradición gastronómica que por años ha caracterizado a Santa Rosa de Cabal.

Al recorrerse la región se encuentran otros platos típicos como sancocho, en Marsella; medallones y quesos, en San­tuario; gallina enterrada, fiambre y vinos de naranja, mora, maracuyá y café, en Apía; sancocho de bagre, viudo de pes­cado y barbudo frito, en La Virginia; nal­gas de ángel (envuelto), fiambre caram­bará, chiquichoques, frijoladas y aloja (chicha), en Quinchía; y general, otros platos típicos de la cocina antioqueña y criolla, como la tradicional bandeja paisa, que el visitante podrá saborear en cualquier restaurante de Risaralda.

Tamal, empanada, papa rellena, chorizo, morcilla y fríjoles, siempre caerán bien si de sobremesa se incluye un sirope, o una mazamorra acompañada por un dulce de guayaba; o brevas y papaya en almíbares, como postre.

El sirope es una bebida tradicional y re­frescante hecha a base de panela, cla­vos, canela y limón, que se sirve bien fría. Se usa para calmar la sed o como sobre­mesa de cualquier comida.

Las manufacturas típicas de Risaralda tienen el refinamiento, toque de buen gusto y belleza con que contaban las obras de textilería, alfarería y orfebrería de los ancestros nativos de la región.

Los artesanos, diestros en el manejo de oro, plata, seda, algodón, fique y la madera, elaboran verdaderos tesoros que los viajeros podrán adquirir para recordar o ser recordados.

El poncho, típico atuendo del arriero paisa, es hecho de algodón en telares horizontales, en Santa Rosa de Cabal; bolsos y caminos de mesa en fibra de fique, y collares y accesorios en mostacilla checa, elaborados por indígenas embera de Pueblo Rico; joyas de oro y plata fabricadas por consagrados orfebres en Quinchía; y las bufandas en seda, producidas en Belén de Umbría, son algunas artesanías de las más representativas que se consiguen en el departamento.

La alegría, el jolgorio, la música y la danza caracterizan a Risaralda como uno de los departamentos más fiesteros del país. Más de 50 eventos tienen lugar en cada uno de los 14 municipios que la integran.

Fiesta Aniversario de Risaralda

La principal celebración de los risaraldenses es la fiesta aniversaria departamental, que se realiza el primero de febrero de cada año. En los municipios se dan actividades como campanadas de celebración y misas en las iglesias, presentaciones artísticas y culturales, y tertulias sobre la fundación del departamento.

En Pereira sucede la alborada, el Tedeum, una ofrenda floral a los fundadores, desfiles por las principales calles y una serenata de amor a la tierra.

Fiestas de la Cosecha

Festividad que inicia los últimos días de agosto para conmemorar la fundación de Pereira. Con esta celebración los pereiranos evocan la importancia que tiene para la región el cultivo del  café y todo lo relacionado con su cultura.

Durante esta fiesta, propios y forasteros participan de una variada agenda cultural, bailes populares, bambucos, canciones de despecho y fondas paisas, que inundan de alegría todos los rincones de la ciudad trasnochadora, querendona y morena de Colombia.

Otras fiestas importantes de Risaralda

  • Apía. Fiesta de la Virgen de la Candelaria. Febrero. Fiestas aniversarias. Agosto.
  • Balboa. Fiestas aniversarias. Abril. Fiestas del Campesino. Julio.
  • Belén de Umbría. Fiestas aniversarias. Octubre.
  • Dosquebradas. Fiestas Anuales del Progreso. Diciembre.
  • Guática. Fiestas del Agua. Noviembre.  Fiestas Tradicionales de la Cebolla, (cada dos años). Noviembre.
  • La Celia. Fiestas aniversarias. Noviembre.
  • Marsella. Fiestas aniversarias. Julio. Fiestas Patronales de la Virgen y la Amistad. Noviembre.
  • La Virginia. Fiestas aniversarias. Noviembre.
  • Mistrató. Fiestas aniversarias. Marzo.
  • Pereira. Salón Internacional del Café. Marzo Concurso Nacional del Bambuco. Mayo. Festival Gastronómico. Diciembre.
  • Pueblo Rico. Fiestas de la Raza. Octubre
  • Quinchía. Fiestas Aniversarias de San Pedro y San Pablo. Diciembre. Fiestas del Carbón. Junio. Santa Rosa de Cabal. Fiestas Aniversarias de las Araucarias. Octubre.
  • Santuario. Fiestas aniversarias. Noviembre.
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